Andrés es el mejor coach que he tenido. Personaliza tanto entrenamientos como nutrición y siempre en base a tus necesidades. Permanece en contacto constante, guiándote en todo. He conseguido perder 3,6 kilos y centímetros en cintura y caderas. Y lo mejor de todo: sin pasar hambre, comiendo platos deliciosos y sintiéndome en paz conmigo misma.
No creé RuggeriFit desde la teoría. Lo creé desde mi propia transformación
Empecé pesando 110 kilos a los 17 años. Y antes de eso, viví más de una década usando la comida como refugio en un entorno familiar emocionalmente difícil. La comida no era hambre. Era cómo me regulaba cuando no sabía hacerlo de otra forma.
Me mudé de Venezuela a Estados Unidos a los 15. Después a Irlanda. Después a Alemania, donde vivo hoy. Cada país, una versión nueva de mí. Cada mudanza, una oportunidad para volver a empezar. Pero también una nueva manera de perderme.
He hecho tres transformaciones físicas a lo largo de mi vida: de 110 a 80 kilos siendo adolescente. De 80 a 70 unos años después. Y de 85 a 70 una última vez, ya entendiendo lo que estaba haciendo. La diferencia entre la última y las anteriores no fue una dieta nueva. Fue dejar de hacerme la guerra.
Hace 3 años dejé el alcohol y las drogas. Y eso me cambió todo: cómo entreno, cómo como, cómo me hablo. También aprendí a vivir con una hernia discal que los médicos me dijeron que iba a limitarme. Hoy entreno pesado, sin dolor, alrededor de ella. No contra ella.
Cuando entendí que lo que me había sacado del ciclo no era fuerza de voluntad ni una dieta mágica, sino estructura, paciencia, acompañamiento real y una manera distinta de hablarme a mí mismo, supe cuál era el trabajo que quería hacer con otras personas.
RuggeriFit existe para que la próxima vez sea la última vez.













